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  • Dr. Bonilla Arcaute

LABIO LEPORINO Y PALADAR HENDIDO

El paladar hendido y el labio leporino son defectos congénitos que ocurren cuando el labio superior y el paladar no se desarrollan correctamente en los primeros meses de embarazo. Un bebé puede tener paladar hendido (separado) o labio leporino o ambos.

Durante el desarrollo fetal, puede suceder que el tejido que forma el paladar y el labio superior no se unen antes del nacimiento, lo cual provoca una abertura en el labio superior. La abertura que se produce puede ser de tamaño variable, pequeña o grande si va desde el labio hasta la nariz. Puede suceder a ambos lados del labio y, menos frecuente es que se encuentre en medio.

Los niños con labio leporino y paladar hendido suelen tener problemas a la hora de alimentarse y en el desarrollo del lenguaje. También son más propensos a sufrir infecciones de oídos, pérdida de audición y problemas dentales.

La malformación del labio se produce entre las semanas 4 y 7 del embarazo. Es en esa etapa cuando los tejidos de su cuerpo y unas células especiales a cada lado de la cabeza crecen hacia el centro de la cara y se unen para formar los rasgos faciales como los labios y la boca. El labio hendido se produce cuando el tejido que forma los labios no se une completamente antes del nacimiento.

Por su parte, la malformación del paladar sucede entre las semanas 6 y 9 del embarazo, cuando el tejido que forma el paladar no se une completamente durante el embarazo.

Estos problemas pueden diagnosticarse durante el embarazo mediante una ecografía de rutina, aunque el paladar hendido es más difícil de ver y en ocasiones se diagnostica después de que nazca el bebé.


FACTORES DE RIESGO DEL LABIO LEPORINO

Según la Fundación Paladar Hendido, cada año en los Estados Unidos, uno de cada 600 bebés nace con paladar y/o labio hendido.

La causa exacta de las hendiduras orofaciales no se conoce completamente. El labio leporino, el paladar hendido o ambos son causados por múltiples genes heredados de ambos padres, así como también factores ambientales todavía no determinados. Se cree que pueden tener importancia elementos con los que la madre entra en contacto, o lo que coma o beba, o ciertos medicamentos que use durante el embarazo.

Al estar implicados los genes, las probabilidades de que se vuelva a presentar estas deformaciones en una familia son elevadas, dependiendo del número de miembros que tengan labio leporino y/o paladar hendido.

FACTORES QUE AUMENTAN LAS PROBABILIDADES


· Tabaquismo

· Diabetes

· Uso de determinados medicamentos

MANEJO Y TRATAMIENTO DEL LABIO LEPORINO


Lo más frecuente es que una operación quirúrgica pueda cerrar el labio y el paladar y el niño pueda hacer una vida normal. La cirugía para el labio leporino se realiza, generalmente, antes de los doce meses de edad, mientras que para el paladar hendido se lleva a cabo antes de los 18 meses. La reparación quirúrgica puede mejorar la apariencia de la cara del niño y también puede mejorar su respiración, su audición y el desarrollo del habla y el lenguaje.

Si el niño acumula otras complicaciones como las que acabamos de señalar, pueden necesitar otras cirugías, cuidado dental y ortodoncia. Para el desarrollo lingüístico pueden necesitar terapia del habla. En definitiva, según la gravedad de la hendidura, la edad, las necesidades del niño y la presencia de síndromes asociados u otros defectos de nacimiento, las hendiduras orofaciales recibirán un manejo determinado.

Hemos de tener claro que mediante tratamiento, la mayoría de los niños con hendiduras orofaciales tienen buenos resultados y una vida saludable.

Respecto a los posibles problemas de autoestima cuando crece el niño, le pueden preocupar las diferencias visibles que tengan con otros niños, pero ahí los padres hemos de hacer desde el principio un trabajo para que, como cualquier otro niño, crezcan con seguridad y autoestima.

ALIMENTAR AL NIÑO CON LABIO LEPORINO


Respecto a la alimentación del bebé con labio leporino (solamente), muchos pueden tomar pecho sin apenas dificultades, dependiendo del grado de malformación y de la paciencia y ayuda que reciba la madre. Es recomendable que un especialista en lactancia ayude a la madre a encontrar la mejor posición para amamantar al bebé.

Cuando el bebé tiene hendidura del paladar generalmente sí se necesitan biberones especiales para alimentarse, ya que el pequeño no podrá ejercer la fuerza suficiente para succionar debido a la malformación. En cualquier caso, es recomendable que sean de leche materna para proporcionar todos sus beneficios beneficios a la salud del bebé.

Durante la alimentación, la leche puede salir por la nariz del bebé, lo cual se llama “regurgitación nasal” (conviene que esté en posición vertical). El bebé también puede tragar demasiado aire durante la alimentación (hay que ayudarlo a expulsar los gases con frecuencia).

PREVENIR EL LABIO LEPORINO


Como hemos visto, se conocen algunos factores de riesgo para el labio leporino y el paladar hendido, por lo que desde nuestro embarazo sí podemos ayudar a que el trastorno no se dé tomando Vitamina A y Ácido Fólico (incluso antes de quedar embarazada, cuando se planifica tener un bebé), no probando el alcohol y llevando una dieta equilibrada.

Tampoco se recomienda fumar (por este y muchos otros motivos) y por supuesto no hay que automedicarse en ningún caso. Conviene hacer una visita preconcepcional al ginecólogo (aquella consulta que se realiza al médico antes de quedar embarazada, cuando planificamos tener un hijo) y especialmente si sufres alguna enfermedad crónica.


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